Triste y gris final para una temporada que, hasta mayo, era de matrícula de honor. El Canarias cayó en Málaga y quedó eliminado del playoff de la Liga ACB, tras verse superado en todo ante los malagueños, que sólo claudicaron en el primer cuarto. A partir del minuto once de partido, la historia se terminó para los de Vidorreta, que se quedan con una sensación más agria que dulce de una recta final que, en Champions y en los playoff pudo ser mejor, aunque no le quita un ápice de mérito al club tinerfeño, de nuevo entre los mejores de España a pesar de estar lejos de todos ellos en presupuesto e instalaciones.
Los de Vidorreta completaron un primer cuarto evidenciando una metamorfosis en todos los aspectos en los que había naufragado cuatro días antes en La Laguna. El tiro exterior (tres triples consecutivos en el comienzo de Salin y Doornekamp), el rebote y la defensa fueron los cimientos de los primeros diez minutos, cuando los de Vidorreta, sin Shermadini, se apoyaron en un buen Bolmaro y en la respuesta positiva de Fran Guerra, para liderar el marcador (13-22).
Pero, al inicio de la segunda manga, Málaga apretó en defensa y mejoró su acierto, firmando un contundente 8-0 de parcial, merced a los cinco puntos de Kalinoski y a un triple de Osetkowski, que cambiaron el panorama a los doce minutos de partido.
Los de Vidorreta ya no parecían el equipo de los primeros diez minutos y, ahora, a Málaga le entraba casi todo. El Canarias no aprovechó una antideportiva sobre Huertas y Kalinoski y Carter enchufaron dos triples que elevaron el parcial al 14-1 para poner por delante, por primera vez, a los andaluces (27-23).
Doornakemp y Bolmaro trataron de frenar la sangría desde el 6,75, pero ahí apareció Kendrick Perry para continuar manteniendo el dominio andaluz, que se mantuvo hasta el descanso, lo que hizo que Vidorreta, en medio de sus protestas al árbitro, viese una técnica que amplió la renta de los boquerones. Y eso que Huertas y Salin maquillaron antes del asueto para dejarlo en un complicado, más incluso por sensaciones que por diferencia en el marcador, 50-36.
Tras el descanso, más de lo mismo, aunque, ahora, con un Málaga defendiendo cómodamente la renta y evitando el desgaste. Los insulares intentaron igualar fuerzas y, lo cierto, es que lograron equilibrar el parcial de la tercera manga, aunque el tremendo acierto de los de Ibon Navarro impedía cualquier atisbo de reacción, que ya se antojaba casi imposible a falta de diez minutos (76-57).
Huertas y sus compañeros tiraron de orgullo en los primeros minutos del último periodo, pero lo cierto es que el margen de error ya era casi nulo hacía mucho tiempo. A cinco del final, Huertas la enchufó de tres y parecía que aún había vida y esperanza, pero Perry, de tres, y Kalinoski, tras un robo, elevaron la renta a veinte puntos (86-66), algo que ya sería inalcanzable para Tenerife.























