Ante la indiferencia deportiva de las últimas jornadas de una Liga donde el Tenerife ya no tiene grandes aspiraciones, en el entorno blanquiazul y, por supuesto, en las oficinas del Heliodoro, se trabaja a destajo para empezar a darle forma al primer proyecto desde cero del nuevo Consejo de Administración y de Mauro Pérez como Director Deportivo.
Por eso, y más allá de los fichajes que puedan llegar para reforzar una plantilla a la que le faltan puntos fuertes, sobre todo en la medular y en punta, se antoja fundamental que el próximo Tenerife gire en torno a algunos futbolistas que, este año, han acabado la Liga demostrando que, de mantener este nivel, podrían formar parte, junto a los nuevos, de un equipo robusto y aspirante.
Por eso, hay varios nombres que deben seguir siendo muy importantes. El primero, Soriano. El meta andaluz, que finaliza contrato en junio de 2024, no genera ninguna duda en la portería. Ni si quiera esta campaña que está a punto de acabar, donde, a pesar de le endeblez defensiva de los primeros meses de competición, sus actuaciones casi siempre han estado al nivel que se le conoce desde que arribó a la isla.
En defensa, y más allá de lo que pueda suceder con una posible venta, Mellot también ha ido de menos a más en esta Liga. Pero, como el caso de Nacho Martínez es imposible encontrar una evolución tan salvaje como la que ha experimentado en su rendimiento el lateral zurdo blanquiazul que, posiblemente, sea el mejor del equipo en los últimos tres meses de competición. También mejorando prestaciones, José León completa el ramillete de jugadores defensivos que, de continuar con este estado de forma, deben ser claves en el Tenerife 23-24.
En el centro del campo, la cosa está muy clara. Corredera, con el que pocos contaban volver a ver cerca de su mejor nivel tras su importante lesión en el pie, también ha dado motivos para el optimismo en los últimos meses, y está completando un final de Liga incontestable.
Y, por supuesto, en la banda, Waldo Rubio. El ex del Valladolid ha sorprendido a la mayoría por haberse convertido en uno de los mejores futbolistas del equipo en una parcela, la ofensiva, muy necesitada de piezas importantes en cuanto a su rendimiento.
Eso sí, todos ellos acaban contrato en 2024, y, por eso, en el club ya están manos a la obra, centrados en lo que, en circunstancias normales, estos jugadores podrían aportar no sólo a corto plazo en un proyecto que, de momento, deberá girar en torno a ellos la próxima campaña, para tratar de formar un híbrido perfecto entre ellos y los refuerzos que apuntalen y tapen las carencias que ha tenido el equipo de Ramis este año.























