La visita del Levante rememora el favor que acabó en bochorno en el Insular

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Hay heridas que nunca terminan de sanar, por mucho que el paso de los años trate de llevarlas al olvido. En la vida y en el fútbol. Por eso, el duelo que, este sábado, librarán Tenerife y Levante en el Heliodoro ha servido para que parte del entorno blanquiazul se retrotraiga hasta el 17 de junio de 1989.

Y es que, hace casi 34 años, el Tenerife de Benito Joanet luchaba por volver a Primera División 28 años después. En la penúltima jornada de aquella Liga, en medio del tremendo duelo que mantenía el cuadro chicharrero con el Rayo Vallecano por conseguir la única plaza de ascenso directo que quedaba para evitar tener que jugarse el salto de categoría en la siempre terrible promoción, Las Palmas recibía, en el Estadio Insular, al cuadro vallecano.

Los blanquiazules, que habían cedido la segunda plaza de la clasificación justo una semana antes, en beneficio, precisamente, de los rayistas, confiaban en que su eterno rival le echase una mano compitiendo y forzando una derrota de su adversario más directo por acabar segundo y conseguir el billete directo a Primera División.

Crónica del periódico La Provincia

Pero nada más lejos de la realidad. En una bochornosa tarde, con algo más de media entrada en el feudo amarillo, el Rayo acabó ganando por un escandaloso 0-6, en un partido donde, antes de la media hora, los visitantes ya vencían por 0-2.

Las Palmas, que acabó con uno menos antes del descanso, acabó claudicando muy claramente, mientras el Insular cantaba y jaleaba los goles del equipo madrileño, que llegó a la última jornada dependiendo de sí mismo y consiguiendo un ascenso directo que, a pesar de los triunfos del Tenerife ante el Castilla y el Figueres, los condenó a jugar una promoción que lograrían superar tras vencer al Real Betis.

Ahora, y en unas circunstancias similares, pero a falta de cuatro fechas para el final, el Levante, que bien es cierto que no es el único rival por las dos plazas de ascenso directo que quieren Éibar, Granada, Levante, Alavés y Las Palmas, con tres puntos de diferencia entre todos ellos, visita el Heliodoro con la necesidad de no fallar para tratar de asaltar la segunda posición.

En una jornada de auténtico infarto, El Éibar (primero) recibe a los amarillos (quintos), mientras que cuarto y segundo (Alavés y Granada) también jugarán entre sí, lo que podría suponer un paso de gigante de los de Pimienta, si vencen en Ipurúa, toda vez que el duelo directo entre vascos y andaluces hará que uno, o ambos, se dejen puntos.

Con todo, el Levante tiene también la posibilidad de dar un golpe sobre la mesa si gana en Santa Cruz por las mismas razones. Por eso, en la isla vecina, por una vez, habrá consenso: Que gane el Tenerife.

Eso sí, en la isla de El Teide, muchos recuerdan lo sucedido hace 34 años en aquel Las Palmas-Rayo, y esto ha abierto el debate sobre lo que quieren muchos tinerfeñistas: Ganar, como debe ser el deber del equipo chicharrero, o no darle demasiada importancia a una posible derrota que complicaría las opciones de ascenso directo del eterno rival archipielágico.

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