Un derbi siempre es un derbi. Lo fue cuando, en 1960, Santos hizo el gol de la primera victoria ante Las Palmas en partido oficial, cuando Quique Medina silenció el insular en el 90 en el derbi de la gota fría de 1989, cuando Marioni nos dio la vuelta de felicidad en el descenso más dulce de la historia del Tenerife, cuando Rubén Castro se marchó hundido del Heliodoro, o cuando Iriome sorprendió a una isla entera con sus destrezas.

También cuando Alfaro y Nino nos llevaron a Primera pasando por encima de los amarillos, y cuando Suso y Ayoze Pérez firmaron la mayor goleada histórica del Tenerife en un duelo de máxima rivalidad. Lo fue cuando Carlos Ruiz se vistió de salvador y cuando soñamos con un ascenso que no entraba en los planes, conquistando Gran Canaria.

Pero, lo de este sábado, también lo es. Y es que da igual dónde esté el Tenerife, lo que se juegue y si juega mejor o peor. Nada de eso importa. El sentimiento de pertenencia y el orgullo por defender los colores de una isla bien valen dejarse la piel animando o jugando. Por eso, el Tenerife de Ramis, este año acomplejado, clasificatoriamente, ante un eterno rival favorito y aspirante a todo, quiere olvidarse de todo y darle a un afición, demasiado castigada, un motivo de orgullo en una temporada demasiado gris.

Desde las 17:30, (la previa, en Radio MARCA, a partir de las 16:30), los chicharreros reciben a una UD Las Palmas que, a pesar del pequeñísimo bache de resultados que atraviesa, con dos puntos sumados de los últimos seis, se planta en Santa Cruz con una racha y un equipo que asustan a cualquiera de sus rivales de la categoría.

Con la baja de última hora de Marvin, y con el morbo de la titularidad de Loren Morón, que le ganará la batalla, en punta, al rumano Andone, la tripleta Pejiño-Viera-Moleiro amenazan con volver a generarle pesadillas a los locales, como ya hicieran en el derbi de la ida en Siete Palmas.

Por su parte, los tinerfeños, que llegan tras sacar un punto de los últimos nueve y con tres partidos sin marcar gol, esperan por Kike Salas, duda hasta última hora. De resto, el equipo inicial podría parecerse mucho a lo utilizado por Ramis en las últimas semanas, con los interrogantes de si Corredera seguirá siendo titular, ante un equipo que será el protagonista con el balón y ante el que va a ser necesario trabajar y correr, además de Iván Romero, suplente en Oviedo pero que podría recuperar su sitio en la titularidad junto a Waldo, Garcés y Gallego en ataque.

Todo ello en un gran ambiente, como suele suceder en estos duelos de tanta rivalidad, pero con un Heliodoro que no se llenará y que, obviamente, no se parecerá en casi nada a aquel recinto que entró en ebullición en la última cita de estas características disputada en la capital tinerfeña, el pasado 1 de junio, con el sueño del ascenso como telón de fondo.

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