Casi diecisiete años después, parece que, por fin, sale adelante la hoja de ruta marcada por muchos desde el año 2006, cuando la figura de Paulino Rivero fue clave a la hora de reunir a casi medio centenar de empresarios en la famosa 'reunión de la Ermita', en El Sauzal, para convencer a Miguel Concepción de que diese un paso al frente a la hora de suceder en la presidencia del Tenerife a Víctor Pérez de Ascanio.

El ex político nacionalista, por aquel entonces, quedó en un segundo plano durante varios años, coincidiendo con su llegada a la Presidencia del Gobierno de Canarias, que ocupó durante dos legislaturas (2007-2015). Precisamente en 2015, y con la decisión tomada de no presentarse a la reelección de su cargo como máximo mandatario autonómico (le sucedió Fernando Clavijo), Paulino se postuló, según el entorno más cercano a los máximos accionistas del CD Tenerife, para suceder en la presidencia a Concepción, pero una de sus últimas decisiones como Presidente de Canarias acabó por imposibilitar su candidatura.

Rivero firmó, sólo un mes antes de la celebración de las elecciones de mayo de aquel año, a las que ya no iba a concurrir, un acuerdo de patrocinio plurianual con una extensión de cuatro temporadas que se inicia en la presente de 2015-2016 con una partida de 700.000 euros que se incrementaba a razón de 100.000 euros cada año hasta alcanzar el millón de euros para 2018-2019, del que, obviamente, se beneficiaba directamente el club blanquiazul.

En total, casi casi tres millones y medio de euros en concepto de patrocinio de Turismo que irían a parar a las arcas del Tenerife, además de la UD Las Palmas, y, aunque en diferentes cantidades, también a las otras dos SAD del deporte archipielágico: CB Canarias y CB Gran Canaria.

Una decisión que tomó como mandatario público y que, al influir directamente en una sociedad a la que Paulino Rivero se postulaba para presidir, incurrió en una incompatibilidad. Algo que, como avanzó en su día la Cadena SER, confirmaron los servicios jurídicos del Gobierno canario: "Los juristas de la Comunidad Autónoma advierten sobre la pérdida del patrocinio al equipo blanquiazul firmado por el ex presidente del Gobierno canario para los próximos cuatro años que asciende en total a 3,4 millones de euros, si Rivero dirigiera el equipo de fútbol tinerfeño".

Una ley de incompatibilidad muy clara a tales efectos: "no podrán, durante los dos años siguientes a la fecha del cese, intervenir por sí o mediante apoderamiento, en la tramitación, ejecución o impugnación de expediente concretos sobre los que ya haya dictado resolución el órgano, unipersonal o colegiado, del que hayan sido titulares, ni participar en el capital de empresas mercantiles o industriales cuya regulación o control haya dependido del alto cargo".

Con todo, los planes parecieron cambiar radicalmente para Paulino y el Tenerife. Ahora, siete años más tarde, el ex presidente canario parece tenerlo todo muy claro para acceder, por fin, a la presidencia de la entidad tinerfeñista, sucediendo a Miguel Concepción. Casi diecisiete años más tarde de su intervención en El Sauzal para intervenir en la difícil situación por la que atravesaba el Tenerife, Paulino cerrará el círculo con su más que probable entrada a la presidencia del club, tal y como se ha venido barruntando tras diferentes informaciones acaecidas en los últimos días, apoyadas por las palabras de Concepción, quien, en entrevista en Diario de Avisos, este miércoles, dio su visto bueno a Rivero como su sucesor.

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