El dos de julio de 1989 es una fecha sin la que no se entendería la eclosión del Tenerife moderno. Aquella tarde-noche de verano, en el Benito Villamarín de Sevilla, el club blanquiazul logró retornar a Primera División, una categoría en la que, por aquel entonces, sólo había estado en una ocasión, y que no pisaba desde hacía 27 años.

El grupo liderado por Benito Joanet, en el banquillo, y por los Rommel Fernández, Guina, Belza, Isidro o Luis Delgado, entre otros, finalizó la campaña en tercera posición y, en una inolvidable promoción ante el Betis, el triunfo 4-0 de la ida, en un Heliodoro abarrotado, fue una loza insalvable para los verdiblancos, que, a pesar de vencer 1-0 en la vuelta, fueron testigos de la celebración de los chicharreros sobre el césped del Villamarín.

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