El punto, aunque sabe a triunfo, es solo uno. El Tenerife se encontró con un tanto en propia puerta de Bruno Wilson y se quedó con uno menos por una expulsión muy cuestionable. Sin embargo, y a pesar de que las desgracias las minimizó un gol de Pomares, el cuadro blanquiazul sigue teniendo serios problemas en campo contrario. Por muy malo que fuese, el arbitraje en el duelo frente al Fuenlabrada no fue lo más preocupante de la noche.

El cuadro fuenlabreño arrancó el duelo con valentía. Los de Sandoval se hicieron con el control del cuero e hicieron recular al Tenerife hasta campo propio. El representativo no sufría, pero tampoco encontraba su lugar en el terreno de juego.

A los seis minutos, y saliendo de posición muy justa, Apeh encontró una autopista a la espalda de la zaga madrileña y se quedó solo frente a Belman. El nigeriano tardó en definir, el portero se hizo grande y mandó el balón a córner.

Superado el minuto 20, Moi centró desde la derecha y Bruno Wilson cortó de cabeza, pero el desvío del portugués se envenenó y acabó superando a Dani y entrando por la escuadra. Qué mala suerte.

De nuevo por debajo en el marcador, los de Ramis se vieron obligados a dar un paso adelante y buscar, con insistencia, la portería contraria. El equipo mostró, al menos, la ambición que faltó en Lugo. No obstante, con ganas no es suficiente. Hace falta talento y esta plantilla no lo tiene. O no lo encuentra.

Vada y Sol tuvieron la igualada en dos buenas situaciones. El primero se encontró con Belman y el segundo la mandó fuera.

La derrota estaba siendo inmerecida, pero sin Shashoua (lesionado) y con Shaq Moore desaparecido, el Tenerife se convierte en un equipo gris y muy previsible. Con el 0-1 se llegó al descanso.

El guion no varió en el inicio de la segunda mitad. El representativo seguía buscando la igualada con más corazón que ideas. La espera desesperaba.

Superada la hora de juego de desató la polémica. De la Fuente Ramos señaló falta en la frontal del área del Fuenlabrada, Álex Muñoz se preparó y el colegiado le indicó, con el brazo y un toque de silbato, que pusiese la pelota en movimiento. El alicantino la puso rápido en juego buscando a Bruno Wilson, que remató de cabeza.

Fue entonces cuando el árbitro se giró y ordenó repetir el saque haciendo ver que no había dado el ok y mostrando cartulina amarilla a Muñoz. Era la segunda. El Tenerife se quedaba con uno menos. Los futbolistas no se lo podían creer. Y no era para menos. Hubo amarilla a Aitor Sanz y Carlos Ruiz por las protestas.

Uno abajo, y con uno menos, puntuar resultaba casi imposible. Sin embargo, y en un ataque que no parecía conducir a ningún lugar, Fran Sol centró atrás y Pomares, llegando desde atrás, controló y golpeó abajo. Imposible para Belman. El valenciano lo celebró con rabia.

El Fuenlabrada se desordenó y buscó a la desesperada recuperar la victoria que se le había escapado. Sin embargo, los blanquiazules resistieron para sumar una unidad que les deja con un margen de cinco puntos sobre el descenso.

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