Rubén Baraja vivirá un partido especial este domingo. El técnico zaragocista regresa a Tenerife apenas cuatro meses después de su marcha. Sin embargo, este reencuentro llega en un momento amargo para el exjugador del Valencia. El Zaragoza ha hecho un arranque de temporada muy por debajo de las expectativas y un tropiezo en la Isla podría suponer su cese. Los maños son decimosextos con diez puntos, misma cantidad que el conjunto chicharrero, y solo han logrado dos triunfos en sus primeros nueve duelos. Este dato se agrava si se tiene en cuenta que una de ellas fue debido a alineación indebida de su rival.

Los zaragozanos acumulan seis jornadas sin ganar y cada vez son mayores las voces críticas que piden la salida del preparador vallisoletano. Esta pudo haberse producido el pasado miércoles. Los aragoneses caían 0-2 en La Romareda ante el Girona, pero un doblete de Narváez en el tiempo de descuento le dio una fecha más de vida a Baraja. No obstante, casi nadie pone en duda que lo de mañana es una final para el exentrenador blanquiazul.

Por otro lado, el retorno del técnico al banquillo del Heliodoro pone pimienta a un encuentro que se presume de final para ambos equipos. En Tenerife, Baraja vivió una etapa fructífera en lo personal y en lo deportivo. El técnico cogió a un equipo en diciembre en la zona baja y logró levantarlo para hacerlo luchar por los playoffs casi hasta la última fecha del campeonato. Además, logró sacar la mejor versión de algunos jugadores como Luis Milla o Dani Gómez. Asimismo, bajo su mandato los chicharreros tuvieron el honor de ser el segundo mejor equipo de la segunda vuelta.

Sin embargo, a pesar de sus buenos resultados el técnico decidió no renovar tras finalizar la temporada. Un Zaragoza que venía de ser eliminado en playoffs se fijó en él para dirigir un nuevo proyecto que les devolviera a Primera División. No obstante, las cosas no están yendo bien por la ciudad del Ebro y hasta ahora los maños no están cumpliendo con las expectativas marcadas a comienzos de año.

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