Tras 120 minutos en los que no hubo mucho brillo en el Estadio de la Rosaleda, el Cartagena se sumó a la UD Logroñes como nuevo equipo de Segunda División. El Atlético Baleares fue el rival del equipo de Borja Jiménez, el equipo isleño no pudo mostrar su más que habitual energía en ataque y tampoco supieron resolver desde el punto de penalti. El partido estuvo caracterizado por la buena defensa del equipo balear que acompañaba con rápidos contragolpes que hacían daño al equipo riojano, finalmente debido a la falta de claridad de cara a gol el Cartagena cantó el alirón desde los 11 metros.
En cuanto al Logroñes sufrió enormemente para llevarse el partido, se quedaron con unos menos desde bastante pronto y veían como el Castellón se sentía cómodo en un encuentro que fue digno de una final de ascenso a Segunda División. El equipo valenciano se puso en primera instancia por delante en el marcador con un cabezazo de Adrián Lapeña, pero de poco le sirvió después de que el colegiado pitase en el 85, un penalti a favor del equipo riojano que no falló Andy, devolviendole la vida a su equipo. La prórroga fue una batalla que se jugó en ambas áreas, haciéndose notar en el cansancio que los jugadores llevaban muchos meses sin jugar. Finalmente Rubén Miño se vistió de héroe parando tres penaltis para darle el ascenso al equipo de Las Gaunas.
























