El fútbol saca muchas veces lo peor de los aficionados, jugadores y entrenadores. Nuevamente se ha podido ver en el fútbol tinerfeño, en un partido de Primera Regional entre el Candela y el San Andrés, celebrado el pasado viernes 6.
El Candela logró ganar el encuentro por dos goles a uno. Cuando metió el segundo tanto, en la grada se formó un grupo de aficionados visitantes que intentaron agredir al trío arbitral saltando al terreno de juego. El árbitro en cuestión es el colegiado Carlos Morales, que junto a sus asistentes intentó evitar los golpes.






















