El director deportivo del Tenerife se ha quedado sólo dentro del club. La figura de Víctor Moreno ha perdido fuerza con el paso del tiempo, hasta el punto de no ser escuchado en ninguna de las decisiones importantes que se han tomado en la entidad chicharrera en los últimos tiempos.

Ni en la destitución de Garai, con la que Moreno nunca comulgó y se desoyeron sus consejos, ni en la contratación del nuevo técnico, cuyos candidatos tampoco han sido tenidos en cuenta. En este sentido, el máximo responsable de la parcela deportiva ha perdido todo apoyo dentro del Tenerife, salvo sus dos personas de confianza, su equipo de trabajo formado por Gorgonio López y Alberto Gómez.

En la reunión que mantuvo con el presidente el pasado lunes, Moreno expuso su descontento al máximo mandatario de la entidad. La figura del director deportivo, ahora mismo, está en su peor momento desde que llegó a la isla el pasado mes de diciembre.

Sin embargo, su salida no está nada clara. Además de que el club debería hacer frente al la indemnización por la rescisión de su contrato, que expira en 2021, Moreno se agarra a su puesto y no renuncia a recuperar su peso específico dentro de las decisiones deportivas del club.

Los que lo han visto trabajar, hablan de un trabajador incansable que ya tenía encaminadas algunas de las líneas maestras a seguir para reforzar al equipo en el mercado de invierno. Moreno siente que la situación es reversible y, a pesar de haber comprobado como no se han cumplido algunas de las promesas que le hicieron en su momento, está centrado en lo que viene por delante para mejorar la trayectoria del equipo.

 

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