Idilio blanquiazul en el Belmonte. En un partido casi perfecto, si es que la perfección existe, el Tenerife sacó a relucir su mejor versión. La que, de mantener en el tiempo, le haría capaz de cualquier cosa esta temporada.
Y lo hizo apoyado en los refuerzos de verano. Sin Milla, Naranjo ni Suso, estos dos últimos descartados por decisión técnica, los nuevos sacaron la cara por el equipo. Bermejo, Mazan, Miérez y Dani Gómez hicieron los cuatro goles de un equipo que ya empieza a notar el refresco de los novatos.
Bermejo demostró, con creces, que, a este nivel, está preparadísimo para reclamar la titularidad permanente en la categoría. Gol, asistencia, y un partido redondo para el ex del Espanyol.
Por su parte, Mazan se reivindicó. El lateral zurdo volvió tras estar con su selección, y, además de hacer el 0-2 con un golazo de volea, fue solvente y sobrio atrás. Clave para el fútbol de Garai.
Quizás, al que más había que ver era a Miérez. Y el argentino hizo un partido tremendo. Sin balón, luchador, persistente en la presión, fijando defensores rivales, y, con la pelota, instinto matador. Un nueve clásico que, además, se estrenó como goleador en su primera titularidad.
Por si fuera poco, Dani Gómez demostró que la segunda línea está preparada para aportar. Salió al campo con 0-3, y, en el primer balón que tocó, sentó a un rival sobre la banda, se metió en el área y ajustó un disparo raso al palo largo para el 0-4 final.
Un cocktail inmejorable para apuntalar las apuestas de Víctor Moreno, que empiezan a carburar. Como parece que lo hace la idea de Garai en el vestuario.






















