Ante la ausencia de fichajes de renombre que susciten una ilusión casi automática en el aficionado, el cambio de rumbo, este verano, lo ha puesto el nuevo entrenador del Tenerife. López Garai tiene muy claro lo que quiere, y cómo lo quiere, y sus futbolistas empiezan a asimilarlo.

Y es que, el mensaje del entrenador vasco ha sido muy directo desde el primer día. Garai ha inculcado a los suyos, en las cinco semanas de trabajo estival, y, especialmente, de cara al debut liguero en Zaragoza, este sábado, que quiere un equipo reconocible.

Y así lo ha entrenado el preparador blanquiazul. Posesión innegociable y presión tras pérdida. Son las dos premisas fijas que quiere para su equipo López Garai. Un plan por el que quiere que el Tenerife sea protagonista, sea quien sea el rival o el campo.

En el vestuario chicharrero ha caído de pie la idea de López Garai, conscientes de que, a pesar de no estar entre los favoritos, debido a la ausencia de fichajes llamativos, el nuevo entrenador tiene muy claro lo que quiere de su equipo, independientemente del rival al que se enfrente.

En este sentido, el problema que más preocupa a Garai es la endeblez defensiva de un equipo que, sobre todo en la recta final del choque ante el Castilla, sufrió en demasía, además de encajar dos goles. De momento, su intención primaria es la de defenderse a través de la posesión. Y, con hombres como Aitor Sanz o Luis Milla en el centro del campo, eso de tener la pelota parece tarea sencilla.

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