El nefasto rumbo del Tenerife en la presente temporada se puede explicar desde varios factores, pero uno de ellos, sin duda, está en el paupérrimo rendimiento del equipo en los partidos que disputa ante sus rivales directos por la permanencia.
En este sentido, hay un dato que señala las dificultades que ha tenido el cuadro de Exteberría primero, y Oltra después, para competir, y sobre todo, sacar resultados positivos ante los equipos sumidos en la lucha por evitar el descenso.
A día de hoy, y justo antes de librar el choque correspondiente a la segunda vuelta ante el Majadahonda, el Tenerife acumula una desastrosa estadística en los partidos que ha jugado ante sus adversarios más directos.
A falta de jugar el mencionado partido en el Cerro del Espino, este sábado, además de los que le restan, de la segunda manga de la competición, ante Extremadura y Lugo, a domicilio, y Zaragoza, en casa, los blanquiazules han jugado, hasta hoy, diez encuentros ante los equipos que, a día de hoy, parecen metidos en problemas, y sólo han sido capaces de ganar dos de ellos.
Esos triunfos cayeron ante el Rayo Majadahonda (2-1) y Nástic (2-0), ambos en el Heliodoro. De resto, seis empates (Nástic 1-1, Córdoba 1-1, Extremadura 0-0, Lugo 0-0, Zaragoza 1-1 y Numancia 1-1), y dos derrotas (Córdoba 0-2 y Numancia 2-0).
En total, 12 puntos de 30 posibles, un bagaje muy pobre que hace que, de cara a la recta final de la temporada, donde cuatro de los nueve encuentros que quedan serán ante esos equipos que colindan en la clasificación con el Tenerife, los chicharreros estén obligados a mejorar, por mucho, sus números ante los rivales directos para evitar pasar apuros.
























