La Real Academia Española de la Leguna define `titán´ como "persona de excepcional fuerza que sobresale en algún aspecto". El tinerfeño Edu Hernández lo aplica a la vida.
Hace un año le daban la "gran noticia"; cáncer maligno en la rodilla derecha. Ahora ultima su preparación para la `Titan Desert 2019´, una de las pruebas ciclistas más duras del mundo. Con seis etapas en el desierto de Marruecos, y con más de 600 kilómetros acumulados. En Radio MARCA contó su historia.
Última parte de la preparación: “Todavía queda preparar la parte física. No queda otra que echar horas encima de la bicicleta. Esto se prepara intentando cuadrar familia, trabajo y entrenamientos. Esta mañana mismo dejé a mi hija en el colegio, entrené con bici y ahora voy a currar. El objetivo es terminarla y conseguir la piedra que te dan al final, no hay otro objetivo”.
¿Por qué la `Titan Desert´?: “Hace justo un año estaba ingresado, viendo vídeos de la `Titan Desert´. Por cabezonería y orgullo me dije que tenía que hacerla, y lo vamos a intentar. Mi principal preocupación era si podría volver a pedalear, e incluso me decían que a lo mejor no volvía a caminar”.
¿Cuándo le comunican la "gran noticia"?: “Un día salí con la bici con unos amigos y al llegar a casa me vi un bulto en una rodilla. Pensaba que era una contractura y fui al fisio. Me dijo que no parecía muscular y que me hiciera una ecografía. Después de muchas pruebas me dieron la gran noticia”.
Peor momento: “El peor momento es cuando te lo dicen. En ese momento no tienes nada seguro y te vienen muchas cosas a la cabeza. Se te pasa de todo por la cabeza. El peor momento físico fue la quimio, sin duda, más que la operación, en la que me quitaron músculo y medio”.
Apoyo de la familia: “Soy muy orgulloso. El afán de superación siempre lo he tenido. Y también la familia ha sido gran apoyo. Mi mujer es una santa. Me coincidió la quimio con el nacimiento de mi segundo hijo, así que poco podía hacer, ella se hizo cargo de todo”.
Detonante: “Siempre había visto la prueba, y me encantaba. Esto fue el detonante de decidirme a hacerla. Después de la operación empecé de cero. Caminar de nuevo, mover la rodilla, y cuando estaba ya más o menos bien, la quimio me tumbó”.
Quemando el veneno: “Estaba acostumbrado a hacer cien kilómetros en bici, y no podía dar dos pasos porque me asfixiaba, por la quimio. Pero poco a poco fui quemando el veneno y echándole cabeza. O salía para adelante o me hundía, y no era opción. Todavía me quedan muchas pruebas”.
"Hasta el gorro" de la arena: “Voy con un equipo a la Titan. Dos compañeros y yo. Acabaré de la arena hasta el gorro. Pero todo el que va, repite. Así que la recompensa final tiene que merecer la pena”.
Escucha a Edu Hernández, en Radio MARCA (1:53:00)
























