Luis Milla lo tiene claro. El mediocentro blanquiazul, convertido en ídolo por la afición, y uno de los estandartes del próximo proyecto chicharrero, encabezado por Víctor Moreno, vivirá otro verano en el que ofertas y proposiciones no le van a faltar.
El madrileño, que ha dado un paso de gigante en su rendimiento y prestaciones esta campaña, pasa por ser, además, un hombre comprometido por la causa de un Tenerife con el que se ha identificado desde el primer minuto, agradecido, además, por la gran apuesta que hizo el cuadro isleño, en su momento, pagando medio millón de euros por él, a un equipo de segunda 'B'.
Por si fuera poco, a Milla le gusta la vida en Tenerife. Su adaptación, a estas alturas, es total, y eso hace que, a pesar de que el conjunto tinerfeño no ha dado el salto deportivo que esperaba, el centrocampista no tiene nada claro un cambio de aires, al menos, de cara a este próximo período estival.
Conocedor de que, a sus casi 25 años (los cumplirá en octubre), está en un momento clave de su carrera, de cara a dar un salto que le lleve a Primera, donde ya ha tenido equipos interesados en sus servicios, Milla, sin embargo, sopesará con mucha tranquilidad su futuro, y no piensa cambiar Tenerife por cualquier cosa.
Su intención, según aseguran algunas personas de su entorno, es no abandonar el Tenerife a no ser que llegue una oferta de un equipo realmente atractivo de la máxima categoría, o que jugase competición europea. Es decir, que el 'seis' tinerfeñista, no dejará su rol predominante en su actual equipo, ni su vida en la isla, por aceptar cualquier oferta que le llegue de Primera.
En este sentido, por supuesto, mucho tendría que decir el propio club, que sabe que, con los ingresos de los traspasos de Jorge (ronda los dos millones) y el segundo plazo de la venta de Bryan Acosta (un millón), además de la salida de varios hombres que finalizan contrato, económicamente no va a haber demasiados agobios que hicieran imperante la venta de un jugador que será uno de los pilares sobre el que gire el primer proyecto de verdad de Víctor Moreno.
























