A pesar de no haber logrado el triunfo que necesitaba el equipo para mantener distancias con el descenso, quizás la única buena noticia de la igualada ante los sorianos fue volver a ver a Dani Hernández en su mejor versión.
El portero hispano-venezolano, auténtico protagonista en las últimas semanas por algún error que le había convertido en centro de críticas e, incluso, de silbidos en el Heliodoro, se reivindicó a base de grandes paradas este domingo.
Su actuación se convirtió en determinante sobre todo en la segunda mitad, cuando, en apenas dos minutos, salvó al equipo hasta en tres ocasiones: La primera de ellas, un paradón, a bocajarro, tras disparo de Diamanka, desde el punto de penalti, en un balón dividido. La segunda, en un disparo desde fuera del área que Dani desbarató con una gran mano abajo, pegada al palo, que evitó males mayores.
Por si fuera poco, tras otro córner, y en otra pelota sin dueño, Yeboah lanzó un trallazo que, tras tocar en Coniglio, ya se colaba en la portería. Sin embargo, el meta chicharrero volvió a sacar una mano milagrosa para evitar el gol visitante.
Estas tres intervenciones arrancaron una merecida ovación de los más de nueve mil espectadores que premiaron el gran partido del cancerbero tinerfeñista. Dani, incluso, celebró sus paradas, y se le vieron gestos de alivio tras unas semanas muy difíciles para él.
























