El juvenil A del Club Deportivo Tenerife se proclamó, matemáticamente, campeón de la División de Honor, máxima categoría del fútbol base. El equipo entrenado por Cristo Marrero gana una liga que se le resistía desde hacía nueve temporadas, con una hegemonía abrumadora de la Union Deportiva Las Palmas.

El conjunto amarillo no lograba pasar del empate en su Ciudad Deportiva ante el Acodetti, tercer clasificado y que ha sido juez en este final de campaña. Con una jornada por jugarse, parecía que todo se decidiría en ese último partido, que enfrentaban a ambos representativos de la isla y que había generado interés de medios nacionales.

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