El infantil del Club Baloncesto Canarias disputó la Minicopa 2019 e hizo un grandísimo papel, al perder en la final, frente al Real Madrid, por 80-68. Su entrenador, Luca Villena, pasó por los micrófonos de A Diario Live, en Radio Marca Tenerife, para hablar sobre la actuación de sus jugadores y del primer equipo.

Actuación de su equipo en la Minicopa 2019: "Fue un torneo bastante competido, no hubo ningún partido fácil. La importancia del equipo primó por encima de las individualidad. Hemos podido viajar con 15 niños, con mucha ilusión muchas expectativas. Logramos llegar a la final pero no puedo ser".

Sensaciones del equipo: "A todo el mundo nos gusta ganar. Si alguien viene a un campeonato con la intención de perder sería ilógico. Somos realistas, hemos competido al máximo nivel y queda felicitar al rival, que fue mejor que nosotros. Estamos orgullosos de los chicos y de la alegría que mostraron. Acabaron el partido y un par de minutos se quedaron con la espinita clavada, pero a partir de ahí fue una fiesta y seguimos disfrutando. Anoche seguíamos con las risas en el hotel. Al final, son experiencias y los niños son niños y tienen que divertirse, pasarlo bien y de eso se trata, no solo de ganar y competir".

Experiencia para los niños: "Hay un grupo de jugadores que si ha tenido esa experiencia porque han quedado campeones con la selección autonómica a nivel nacional hace muy poco. Hay otros compañeros que nunca habían competido a este nivel. Nadie se esperaba jugar en una final en el WiZink Center, delante de más de 2.000 personas. Vernos hace un año y medio, donde alguno de los niños no jugaban ni al baloncesto, no se habrían imaginado jugar delante de tantas personas en el pabellón madrileño".

Como vivió los partidos del primer equipo: "Personalmente, me ha tocado vivir esta Copa del Rey desde dentro, por lo que una experiencia muy buena. Disfrutando del primer equipo, la verdad que son un ejemplo a seguir, animando desde el minuto uno hasta el minuto cuarenta. Al final, ellos mismos contra el Barcelona nos dan una lección de que nunca se debe dar un partido por perdido y, en una jugada crucial se acaba todo, que bajo mi punto de vista creo que se equivoca. El gesto de Txus me parece de desesperación, de impotencia, porque al final nosotros, desde la banda, no podemos hacer más que alentar a los jugadores, transmitir a los jugadores y creo que Txus transmitió todo lo que podía".

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