El Club Deportivo Tenerife se encuentra en la senda incorrecta. No marca, no genera ocasiones y, además, no da fiabilidad atrás. Esto provoca que el equipo se encuentre decimosexto a cuatro puntos, que no son menos por deméritos de los pocos equipos que se encuentran por debajo en la tabla de clasificación. El bajo rendimiento, en líneas generales, de la mayor parte del equipo, sobretodo en la parte delantera, tiene un caso más que destacado: José Naranjo.
Cuatro años de contrato, a razón de 700.000 euros por temporada
El jugador onubense llegó a la isla con el cartel de jugador clave para el conjunto blanquiazul. Ese futbolista que marca la diferencia dentro del terreno de juego y que da un plus al equipo en el que esté. Con un contrato por 4 años, en cada cual cobrará 700.000 euros, Alfonso Serrano lo firmó del Genk belga, pagando un traspaso que llegará al millón de euros, sin contar los extras por objetivos que podría tener que desembolsar el Tenerife. Desde el club se vio con buenos ojos la salida de Juan Villar, debido a sus constantes lesiones, y lo que permitió hacer frente el fichaje del jugador nacido en Huelva.
A día de hoy, aunque es el máximo goleador y asistente del equipo, si miramos los números, sus cuatro goles y sus tres asistencias son cifras paupérrimas para las expectativas creadas en su figura y tras más de media temporada disputada. Si, además de eso, le sumamos a que uno de los goles, frente al Córdoba, viene de un desvío del defensa, y otro, a bocajarro y con la portería vacía frente al Alcorcón, no son goles que sean directamente responsabilidad de él.
Cuatro goles y tres asistencias, sus estadísticas
Pero si sus números son malos, las sensaciones que da son aún peores. Naranjo parece no haberse adaptado a la isla todavía. En el terreno de juego despliega, cada vez más, grandes dosis de ansiedad. No es el mismo jugador que maravilló en el Nástic de Tarragona y que hizo pelearse a varios equipos por sus servicios. Su producción es nula y en la grada ya no le pasan ni una más. José Luis Oltra ha pedido, por activa y por pasiva, cariño para el atacante blanquiazul, pero tras recibir tantas oportunidades, la paciencia de la afición ha recibido la gota que colma el vaso con su expulsión en el último encuentro disputado, frente al Cádiz, en el que fue expulsado tras entrar por Suso Santana y estar, únicamente, 16 minutos sobre el césped del Ramón de Carranza.
Desde el club se busca recuperar a un jugador que puede ser uno de los mayores pufos de la historia reciente de la entidad, por el que se ha desembolsado un dinero considerable y que, sin motivos físicos aparentes, no está rindiendo al nivel que se le corresponde.
























