El choque ante el Mallorca será clave para un Tenerife que necesita ganar como el comer. Por lo clasificatorio, principalmente, y por recuperar unas sensaciones que se han ido perdiendo en apenas dos semanas.
Pero, además, el ganar, y hacerlo con cierto convencimiento, supondrá el poder pasar más de dos semanas con tranquilidad y evitando nervios y críticas que podrían hacerse eternas en caso de derrota.
Y es que, a partir de las 22.00 horas de este viernes, los futbolistas de José Luis Oltra estarán un total de 16 días sin volver a jugar un partido, toda vez que, el partido que debían jugar el próximo fin de semana, quedó suspendido por la exclusión del Reus de la competición, lo que hará que el cuadro insular sume los tres puntos de rigor sin necesidad de presentarse en tierras catalanas, con el ahorro de fuerzas y desgaste que supone evitar un nuevo viaje.
Será ante el Numancia, el 10 de marzo, domingo de piñata, a las 17:00,cuando el Tenerife vuelva a jugar, lo cual supondrá una tensa espera que podría ser terrorífica en el caso de volver a perder en casa. 16 días que se pasarán más rápido con un triunfo balsámico a todos los niveles.
Bonanza o tortura. Todo dependerá de lo que pase ante el Mallorca.
























