Pocas veces un equipo ganará teniendo que hacer tan poco como lo que hizo el Oviedo en el Tartiere ante el Tenerife. Un Tenerife inofensivo, que, jugando así, no hace daño a nadie, puso en bandeja el triunfo al cuadro de Anquela, que con el mínimo esfuerzo sacó el máximo rendimiento. A los asturianos les bastó con un solitario gol, golazo, de Yoel Bárcenas, que se encontró un balón dividido en tres cuartas partes de campo y, sin oposición alguna de los defensores blanquiazules, lanzó un trallazo imparable a la escuadra.
Pero lo peor fue que el equipo chicharrero se fue de Oviedo sin tirar a puerta. Tras acabar con mejores sensaciones la primera parte, ocasión clara para Montañés incluida, los de Oltra fueron incapaces de tirar a puerta en todo el partido. Y sin contabilizar ningún disparo entre los tres palos es imposible ganarle a nadie. El único atisbo de esperanza lo ha puesto Víctor Moreno esta semana: Los fichajes están llegando y hacen falta urgentemente.























