Nació hace 38 años en Santa Cruz de Tenerife. Creció practicando deporte hasta que un accidente de tráfico transformó su vida. El 23 de julio del año 2000, Airan Fernández y su familia sufrieron un cambio radical que les marcaría para siempre. La vida le dio otra oportunidad, pero tocaba empezar desde cero. Al chico que se fugaba del instituto para jugar a fútbol le tocó asimilar que, desde ese entonces, su día a día sería sobre ruedas. Airan Fernández, que “odia perder”, venció a la muerte.
Airan no tiene límites. Vinculado al deporte y curioso por naturaleza, el tinerfeño estudia cuarto de medicina y demuestra que, a pesar de las adversidades, ha sido capaz de superar todas las barreras. En la actualidad es Campeón de España de Para Powerlifting y, además de haber conseguido un récord de nacional en su modalidad en el 2018 y ser noveno del mundo, Airan quiere más. En una entrevista especial para Radio MARCA Tenerife, el deportista repasa su vida en un año bonito para él.

“Toda mi vida he practicado fútbol hasta que tuve el accidente. Ese es el deporte que siempre adoré y se me daba bien. Quedarme en silla de ruedas fue el varapalo para algo que me encantaba hacer. Pero he practicado otros deportes como baloncesto en silla de ruedas, bádminton y ahora estoy haciendo para powerlifting (halterofilia adaptada)”.
“Quedarme en silla de ruedas fue un varapalo para mí; adoraba jugar a fútbol y se me daba bien”
Sentía que se comía el mundo hasta que, con 19 años; en un segundo, la vida le cambió por completo: “Tuve un accidente de tráfico y, afortunadamente, no recuerdo nada de ese día. Lo que me cuentan es que iba en mi vehículo y se me fue en una curva. Al volcar el coche y al no llevar cinturón porque estaba dentro de Santa Cruz, ya que en esa época no era obligatorio llevarlo en población, salí despedido por el cristal. Tuve un traumatismo encefálico, perforación pulmonar y la lesión medular que me hizo perder la sensibilidad y motricidad; estuve dos semanas en coma, fue un accidente muy grave”.
Cuando despertó y le comunicaron cuál iba a ser su estado, el mundo se le vino encima: “Cuando reaccionas y te dicen que no vas a volver a caminar, en un primer momento no te lo crees. Yo pensaba que en un par de meses con rehabilitación volvería a andar. De verdad que no me lo creía, yo confiaba en volver a ser el mismo. Estuve haciendo la recuperación en el hospital de parapléjicos de Toledo y, poco a poco y en el día a día, al final fui asimilando que no volvería a caminar. Me fui mentalizando porque con 19 años no tenía conocimiento de lo que era una lesión medular”.
“No me creía que no volvería a caminar. Con 19 años no sabía lo que era una lesión medular”
Airan recuerda quién fue su principal soporte: “En este tipo de lesiones o discapacidades es importante tener a la familia cerca y que nadie te deje de lado porque puede pasar cualquier cosa. Mi entorno estuvo a tope conmigo y me hicieron la transición más fácil”.
Con el paso del tiempo y, tras asimilar lo sucedido, Airan ha hecho todo lo posible por ser independiente: “Cuando te acostumbras a ir en silla de ruedas, lo más difícil es hacerle ver a la gente que no necesito ayuda para nada. Yo hago las cosas solo mejor porque, a veces, cuando tengo ayuda, la gente me entorpece. La mayor ayuda es no ayudarme. Lo agradezco, pero sé hacerlo todo solo y con esa ayuda que intenta prestarme alguien, me hace recordar que voy en silla”.
"Lo más difícil es hacerle ver a la gente que no necesito ayuda; soy independiente"
La explosión de su juventud la vio cortada. Muchos sueños se quedaron por el camino y, otros tantos que nunca imaginó, los ha hecho realidad. Un joven travieso, que se fugaba de clase para jugar a fútbol y que repitió dos cursos en el instituto, volvió a nacer para demostrar que tenía la casta suficiente para agradecer la segunda oportunidad que le estaba brindando la vida.
El chip le cambió por completo. Lejos queda el adolescente que, a pesar de que “odiaba perder en cualquier cosa”, en los estudios hacía “la ley del mínimo esfuerzo”. En la actualidad estudia medicina para, algún día, ayudar a pacientes que estén pasando por la situación que él superó:
“Cuando era más joven no era muy buen estudiante. Pero la vida me cambió por completo. Estudié INEF en Las Palmas y ahora estoy en cuarto de medicina. Cuando empecé la carrera tenía claro que quería ser rehabilitador de la lesión medular, creo que es dónde más puedo aportar. Cuando termine, claro que me veo ejerciendo como médico. Mi lesión medular me implica un poco más en este mundo, así que me gustaría ayudar a los pacientes que están como estuve yo”.
“Estudio medicina y sé que puedo ayudar a los pacientes que están como estuve yo”
A pesar del poco tiempo que tiene libre, los estudios los compagina con su pasión: el deporte. En la halterofilia ha encontrado su motivación diaria para seguir superándose: “Este deporte llegó de casualidad a mi vida; comencé a practicarla para hipertrofiar la musculatura del tren superior para poder jugar a baloncesto. Se me daba bien, empecé a competir y, a día de hoy, estoy trabajando para poder ir a la Copa del Mundo en Hungría, que se va a celebrar en mayo. Me gustaría quedar entre los cinco primeros del mundo”.
“La halterofilia llegó de casualidad a mi vida. Trabajo para estar en Tokio 2020”
Para Airan, que un día de vida es un regalo, comparte en Radio Marca su deseo para el 2019: “Pido que me respeten las lesiones, que salga todo bien y que pueda batir el récord en el Campeonato de España y hacer un buen papel en la Copa del Mundo. Espero tener un buen 2019 en lo deportivo, a ver si tengo posibilidad de acudir a Tokio 2020”.
De la noche a la mañana y casi por obligación tuvo que madurar. Cuando no había luz al final del túnel y cuando su entorno se imaginaba lo peor, Airan demostró coronarse ante la vida. Y la vida se rindió a sus pies. A pesar de que no tiene movilidad en el tren inferior, con su fortaleza mental y con la musculatura que ha ido ganando, el mayor peso que ha levantado no ha sido en la halterofilia. Lo que pudo haber sido un defecto, lo convirtió en virtud y cuando pudo rendirse, se empeñó en vencer. Y lo ha conseguido. Resurgió de sus cenizas para ser mejor, con una acompañante que no lo abandona: su silla de ruedas.
Airan Fernández no olvida el camino recorrido hasta volver a sonreír y se pone en la piel de los demás porque sabe que el camino no es fácil, pero recuerda que valdrá la pena: “Me gustaría que apoyaran a la gente con discapacidad. Animo a las personas que no puedan practicar deporte por alguna circunstancia, ya que el eporte da vida y hace que recuperes mucho a nivel físico y psicológico. Lo importante es que sigan hacia adelante”.

“Un héroe es un individuo extraordinario que encuentra la fuerza de perseverar y resistir a pesar de los obstáculos” (Christopher Reeve)
Fotografías: 























