A sus 17 años Rocío Linares ha dado un ejemplo dentro del fútbol base tinerfeño. En un partido de la categoría de iniciación entre Esmugran y CD I'Gara Cabo Blanco, la entrenadora de la Escuela de Granadilla decidió dejarle a tres de sus jugadores al rival.

El motivo de esto, es que el conjunto de Arona se presentó con tan solo cinco niños (de entre 4 y 5 años de edad), uno menos del mínimo, y ante esto decidió cederle sus tres suplentes para acabar jugando en igualdad de condiciones.

 "Decidí dejarle tres niños para que no se tuvieran que ir desmotivados sin jugar el partido", explicaba Rocío sobre cómo tomó la decisión.Siguió explicando cómo se fue dando todo "al llegar al campo, y cuando faltaban 20 minutos, me comenta el entrenador de ellos que solo tenía cinco niños". A partir de esto, su reacción fue instintiva y natural "le dije que se los dejaba,y así acababan jugando todos el partido completo".

En realidad, es algo que fríamente es lógico, pero lamentablemente poco habitual, por lo que el entrenador rival "se sorprendió porque estaba claro que le iba a doler tener que decirle a esos niños que no podían jugar".

Los protagonistas de todo esto fueron los niños que "se lo tomaron muy bien, y se hicieron hasta amigos entre ellos". Incluso para los propios niños del Esmugran que acabaron destacando que "jugarían de verde, un color diferente al habitual".

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