El CD Tenerife tiene un problema en las áreas. Al cuadro blanquiazul le generan ocasiones con demasiada facilidad y los goles que se escaparon con las salidas de Longo, Casadesús, Juan Villar o Juan Carlos Real no han sido, ni de lejos, compensados con las llegadas de Nano, José Naranjo o Chilunda.
Así, a estas alturas de la temporada pasada el equipo marchaba en quinta posición (este curso es décimo octavo), habiendo anotado 12 goles (este curso 7) y encajado 7 (este curso 11).
El gafe de cara a portería es, en cualquier caso, mucho más preocupante que las facilidades concedidas en defensa.
La temporada pasada, al termino de la octava jornada, Malbasic había anotado cuatro tantos, Longo tres, Juan Carlos Real dos y Casadesús, Carlos Ruiz y Suso uno.
Un año después, y tras ocho encuentros disputados, ningún futbolista ha visto puerta en más de una ocasión y la aportación de Nano y Naranjo (con solo un gol cada uno) está muy lejos del rendimiento que cabía esperar de las dos grandes incorporaciones blanquiazules en el mercado veraniego.























