Una de las apariciones más explosivas que hubo en el Tenerife de principios de siglo fue la de Iriome González. El icodense subió al primer equipo, de la mano de Casuco, en enero de 2007, y pronto se convirtió en el nuevo ídolo blanquiazul, sobre todo después de un intenso derbi ante Las Palmas, en el que Iriome marcó dos goles.
Esa explosión llamó la atención del Liverpool, quien, tal y como reconoció el propio futbolista tinerfeño, en Radio MARCA, este miércoles, llamó para interesarse por él: "Sí supe del interés del Liverpool en su día. Recuerdo llegar a casa un día y estar mi padre estar hablando por teléfono con alguien del Liverpool. Pero quedó ahí la cosa", recuerda.
Y es que, "había firmado contrato con el Tenerife y, desde los quince años, era lo que quería", aseguró. "Ves que lo tienes cerca y había subido al primer equipo y lo que quería era quedarme", finalizó.























