La jornada de Liga de Campeones disputada entre el martes y ayer fue contemplada con lupa por el hecho de servir de preámbulo al primer gran partido de la temporada en la Liga española. Me refiero obviamente al Barcelona-Real Madrid del próximo domingo en la sobremesa. Ambos gigantes del balompié patrio resolvieron sus compromisos y evidenciaron de paso su momento actual: mucho sufrimiento para un Real Madrid al completo y victoria solvente de un Barcelona que supo sobreponerse a la ausencia de Lionel Messi, que es mucha ausencia por mucho que el cuadro azulgrana tenga un plantillón. En cuanto al conjunto blanco, atraviesa una crisis de confianza en sus propias fuerzas de tal envergadura que le hace sufrir incluso ante adversarios menores como este Viktoria Plzen que coqueteó con la idea de obtener un punto en el Bernabéu. Hay que decirlo claramente: el Real Madrid es ahora mismo un equipo en crisis que necesita un gran resultado ante un rival de prestigio para reencontrarse consigo mismo. Por eso Lopetegui afronta el Clásico con la certeza de medirse a una situación de todo o nada, y el duelo ante el Barça es tanto un riesgo como una oportunidad para salir del agujero. Sorprende la facilidad con la que el cuadro blanco concede ocasiones a los equipos rivales tanto como su racanería en el aspecto realizador.
Este es un Real Madrid vulnerable, herido, y precisamente por ello peligroso, como se encargó de recordar anoche Messi tras la victoria del Barcelona ante el Inter de Milán. Si el argentino fuera de la partida estaríamos hablando del líder de la Liga como favorito claro para el domingo. Pero la lesión del zurdo divino cambia el planteamiento del encuentro, y creo que veremos a un Barcelona mucho más conservador y cauteloso, tan solidario como lo fue anoche ante el rocoso conjunto italiano. Si me pidieran un pronóstico para el Clásico del domingo pondría una X en la quiniela, aunque en esta clase de encuentros tan grandes puede ocurrir de todo. El Barça está mejor ahora mismo, pero el Madrid tampoco se va a asustar porque calidad le sobra y no estará sobre el césped su verdugo habitual de la última década. Este primer gran duelo llega, creo, demasiado pronto, pero habrá que disfrutarlo.






















