El triunfo ante la AD Alcorcón se cimentó en el descanso. Tras una primera parte para olvidar, en la que los madrileños se fueron al asueto ganando 0-2 casi sin despeinarse, el panorama era, ciertamente, desolador.
Pero ahí surgió la figura del entrenador. Oltra, en el vestuario, tomó las riendas de la situación y apeló al orgullo y al compromiso de un grupo de futbolistas desarbolados por la situación.
Lo primero que hizo el técnico blanquiazul fue ensalzar la figura de Suso y ponerlo "como ejemplo" a los demás delante de todos. Incansable en su esfuerzo, el capitán era el único que marcaba el camino a seguir, y así quiso hacérselo saber Oltra al resto del equipo.
Renglón seguido, el preparador valenciano pronunció algunas frases que cambiaron la mentalidad de los suyos. Llevando su discurso hacia la necesidad de olvidar lo que había pasado durante los primeros cuarenta y cinco minutos, Oltra lo dejó claro: "Ya hablaremos mañana de los errores que hemos cometido, ahora hay que olvidarse de la primera parte", espetó.
Asimismo, aprovechó los quince minutos de asueto para hablar, uno por uno, con cada uno de los jugadores, exigiéndoles el compromiso que implica vestir la camiseta de un Tenerife cuya afición merecía mucho más que un triste 0-2 con su equipo en descenso.
El efecto fue casi inmediato. El resto, también lo haría Oltra, haciendo los necesarios y correctos cambios sobre el césped. La entrada de Malbasic, esta vez sí, motivado y consciente de la responsabilidad que tenía para cambiar el resultado, fue determinante.
El 3-2 final reflejó el cambio radical que experimentó un equipo que, guiado por su entrenador, firmó unas de las remontadas más especiales que se recuerdan en el Heliodoro.






















