Dos partidos le duró a José Luis Oltra el experimento de la defensa de cinco. El valenciano, que, a su llegada a la isla, priorizó detener la sangría defensiva como punto de partida para comenzar a cosechar buenos resultados, vio como el Mallorca desarboló, por completo, el entramado defensivo blanquiazul en la primera parte del choque del pasado sábado en Son Moix.

Con Cámara y Héctor Hernández en los carriles, y con los tres centrales ya habituales en sus dos primeros encuentros ante Córdoba y Cádiz, el equipo naufragó, lo que obligó a Oltra a modificar el dibujo sobre el terreno de juego, adelantar a Alberto al centro del campo y quedarse con defensa de cuatro.

Eso es, precisamente, lo que parece que sucederá el domingo, en el Heliodoro, ante el Lugo. Todo indica que el inquilino del banquillo chicharrero apostará por volver al 4-2-3-1, el sistema que lo catapultó al ascenso a Primera allá por 2009, y que tanto definió a Oltra en su primera etapa como técnico del Tenerife.

Con el regreso de Nano tras haberse perdido el partido de Palma por motivos personales, Oltra podrá contar con toda la plantilla, salvo Aitor Sanz, con lo que lo más probable es que el 5-3-2 pase a la historia, al menos, de momento.

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