Quizás lo llevaba esperando desde meses después de aquel 10 de agosto del 2016. Ese día, Nano se ponía, por penúltima vez, la camiseta del Tenerife, en aquel controvertido derbi veraniego ante la UD Las Palmas. Prácticamente dos años han tenido que pasar para que el tinerfeño vuelva a vestirse de blanquiazul.
En la final del Trofeo Teide de este sábado, ante el Celta B, el delantero entró en el minuto 60 de partido, y se movió por todo el frente de ataque, aunque sin fortuna con el balón en los pies.
Eso sí, entró sobrado de ganas, algo que celebró su técnico, Joseba Etxeberría, en rueda de prensa: "quiere demostrar desde el primer día todo lo que tiene dentro, yo prefiero moldear a un jugador que se pasa de vueltas. Es mejor frenar a un jugador, que estar con el látigo”, aclaraba.
Para Nano, y para el Tenerife, ya no habrá más pruebas. La siguiente será de fuego, el próximo lunes 20 de agosto, en el primer encuentro liguero, ante el Nástic de Tarragona.
























