Nano vuelve a casa. El mayor culebrón de la historia reciente en los mercados de fichajes para el Tenerife, termina con final feliz. El delantero canterano, que se encuentra en la isla desde hace dos días, será la última gran apuesta de Alfonso Serrano y Etxeberría en este mercado.

El secretario técnico blanquiazul ya advirtió, hace una semana, de que, aún, había dinero en las arcas para acometer una incorporación interesante, y esta será la de Nano.

Decidido a vestir la camiseta chicharrera, el tinerfeño recala en calidad de cedido hasta final de temporada, un deseo firme que ha terminado por doblegar la voluntad de su club de origen, el Éibar, quien había impedido que el jugador regresase al Tenerife en las anteriores ventanas de fichajes.

El enorme esfuerzo económico de la entidad isleña por cerrar la incorporación de Nano hará que, salvo sorpresa, o fichaje de un jugador de perfil más austero, el mes de agosto acabe sin sorpresas aparentes para un equipo en el que el extremo derecho parece ser la posición más huérfana de efectivos, con la única presencia de Suso como inquilino 'puro' de esa demarcación.

Con todo, y con el fichaje de Naranjo y con Malbasic también permaneciendo en plantilla, la ofensiva blanquiazul lograría minimizar el trauma de la pérdida de hombres como Longo y Villar.

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