Tal y como era de esperar, el Tenerife no tuvo problemas para doblegar al Marino en la primera prueba de la pretemporada para los pupilos de Etxeberría.
Menos sorprendente, si cabe, fue la victoria teniendo en cuenta el once por el que apostó el técnico vasco: Dani; Luis Pérez, Carlos Ruiz, Jorge, Nahuel; Milla, Samuel; Villar, Juan Carlos, Joao; Malbasic.
El atacante serbio, que está más fuera que dentro del club (tanto es así que costaba mucho imaginárselo incluso teniendo minutos) adelantó a los suyos superado el cuarto de hora de partido tras una gran jugada y asistencia de Juan Carlos y cuajó una buena primera mitad.
Joao Hernández, que debutó con la elástica insular y se convirtió en el gran aliciente del amistoso, exhibió su talento individual y un gran uno contra uno para firmar un gran arranque como blanquiazul. Es cierto que fue de más a menos pero su primera actuación en la Isla podría definirse como prometedora.
La segunda mitad arrancó con 0-1 en el marcador y un Tenerife radicalmente opuesto al que se marchó a vestuario. Solo repitió Samuel y formaron: Ángel; Cámara, Aveldaño, Samuel; Faridi; Alberto, Undabarrena; Suso, Acosta, Montañés; Borja Llarena.
Sin Milla ni Juan Carlos y con Samuel en el eje de la zaga, el represenrativo perdió el control del partido y, sin embargo, con Acosta en la mediapunta ganó mordiente y gol. Mucho gol.
La aportación del hondureño es, de hecho, lo más destacado de un segundo tiempo bastante discreto. El catracho demostró tener una marcha más que el resto de sus compañeros (y rivales). Robó varios balones en la zona de tres cuartos, anotó dos goles y, a punto estuvo, de cerrar un triplete.
Con los dos goles de Acosta el Tenerife cerró el partido y se llevó, sin brillantez pero sin sufrimiento, el Trofeo Sebastián Martín Melo.
























