El único representante tinerfeño del arbitraje en Primera División relató en la radio del deporte sus atípicos inicios en una profesión a la que sin duda no esperaba dedicarse. Un ejemplo de superación, trabajo y amor por el deporte.
Primeros pasos: "Cuando empecé con 12 años lo detestaba. Fuí con mi padre a ver un partido a La Gomera y estaba Pancho Mesa ahí. Desde pequeñito me decía que me metiera árbitro, me metí y mira a dónde he llegado. Antes que árbitro somos personas y a nadie nos gusta que se nos falte el respeto".
Relación con Pancho Mesa: "Es más que un amigo, es como un segundo padre para mí. Me gusta hacerlo rabiar de broma pero de verdad le doy las gracias por haberme dado la oportunidad de empezar en el arbitraje".
Motivación antes de arbitrar: "Escucho rancheras antes de saltar al campo. Tengo en el móvil música de todo tipo. Recuerdo una anécdota en la que un asistente me dijo que le parecía extraño lo de las rancheras".
Inicios complicados: "Cuando comencé en el arbitraje era intransigente. Con el tiempo vi que esa no era la forma adecuada de proceder. Antes de árbitros o futbolistas somos personas".
Formación universitario: "Soy licenciado en Derecho y graduado en Relaciones Laborales. Gracias al arbitraje he podido formarme y estoy muy agradecido. Me gustaría dedicarme a esta rama cuando termine en el arbitraje".
























