El Tenerife 'B' se despidió de su objetivo de regresar a Segunda 'B' ocho años después al perder ante el Ejea aragonés en Geneto. Pero, más allá de lo deportivo, el partido de vuelta sirvió para evidenciar las enorme carencias de una instalación precaria, olvidada por el club durante años, a la espera de la inyección de dinero público procedente del Cabildo para reformarla.
La entidad tinerfeña anunció, a principio de la semana pasada, que instalaría una grada supletoria, con capacidad para 1.000 personas, en la Ciudad Deportiva, pero, ante la imposibilidad de ubicarla en el campo número dos, donde juega el filial, el graderío fue instalado encima del 'barranco' que separa al campo número uno, situado por unos metros por encima del nivel del terreno de juego donde se disputaría el encuentro (Foto: @PublizoTenerife)
Además de esto, las ya consabidas incomodidades de un lugar en el que apenas existe equipamiento y logística para acoger un partido que arrastre el interés del aficionado.
La imagen habla por sí sola y termina por definir el abandono de una instalación en la que el club nunca invirtió, hasta que llegó la promesa electoral de Miguel Concepción, basada, precisamente, en la remodelación de los terrenos de Geneto para convertirlos en una verdadera Ciudad Deportiva. Pero, la realidad, es que, desde el club, se han ido incumpliendo varias promesas en cuanto a los plazos para arrancar una obra que, finalmente, financiará el Cabildo en un 70%, tal y como aseguró el presidente del Tenerife el pasado mes de diciembre.
Con todo, el choque ante el Ejea sirvió para destapar, por si alguien todavía no lo sabía, una realidad que sonroja a un club casi centenario.
























