Longo preocupa. Aunque, si todo va bien, y el italiano no se resiente más de sus problemas físicos, la intención del cuerpo técnico es poder contar con el pichichi transalpino ante el Huesca, el sábado 21 de abril, lo cierto es que el atacante se ha resentido de unas molestias que son una de las peores pesadillas para un futbolista: El pubis.
Ya la semana previa al choque ante el Sevilla Atlético, el delantero ya entrenó con algunas dificultades, y, en el partido ante el filial hispalense, fue el primer cambio.
En la presente semana, Longo no ha podido entrenar en ninguna de las tres sesiones programadas. El martes, único día en el que aparece en el parte médico, el club anunció que solo sufría "molestias en el hombro". El miércoles saltó al campo del Mundialito, pero solo aguantó cinco minutos sobre el verde. A pesar de todo, desapareció de un parte médico en el que ya solo estaba Juan Villar.
Tuvo que ser Joseba Etxeberría, el jueves, el que despejase las dudas, reconociendo y desvelando que, además de las ya conocidas molestias en el hombro, Longo también sufre "molestias en el pubis", algo que, en ningún momento aparece reflejado en los partes médicos.
Una lesión, la del pubis, que, en el caso de ir a más, podría suponer graves problemas para un hombre que se ha mostrado vital en este Tenerife, del que sigue siendo su máximo goleador con doce tantos.
Existen ejemplos muy duros de jugadores que, por culpa de problemas en el pubis que acabaron derivando en pubalgia. El caso más cercano, en espacio y tiempo, es el de Iker Guarrotxena, quien, en su etapa en el Tenerife, en la 2014/2015, se perdió gran parte de la temporada por una pubalgia que, en su momento, pareció no remitir nunca.
En el caso de Longo, ni mucho menos se acerca a ese caso, pero sí es cierto que, cuando se habla de problemas en el pubis en un futbolista profesional, saltan las dudas y la preocupación. Se trata de unas molestias que deben tratarse con cuidado.
























