La derrota en Soria ha frenado en seco la dinámica positiva del Tenerife. Los de Etxeberría experimentaron en Los Pajaritos la primera derrota desde que el vasco se puso a los mandos de la nave blanquiazul y se han quedado a sis puntos de la promoción de ascenso.

El margen de error de un equipo que tiró por la borda más de media temporada es mínimo. Con cada traspié las opciones de reengancharse a la pelea por el ascenso disminuyen sustancialmente y la ilusión generada recientemente en el tinerfeñismo corre el peligro de esfumarse por completo.

Sin embargo, y aunque no hay duda de que la empresa es muy complicada, el fútbol ofrece revanchas todos los fines de semana y el duelo de este domingo ante el Lorca se presenta como una ocasión idónea para recuperar sensaciones.

Ya sea por la condición de local de un Tenerife que en su estadio, incluso en las malas, ha llegado a ser una auténtica apisonadora, o por los pésimos números de un conjunto murciano que no solo es penúltimo a 16 puntos de la permanencia, sino que es el peor visitante de Segunda, el partido de este domingo debe convertirse en un trampolín que sirva para acudir al Sadar con 46 puntos y la moral por las nubes.

 

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