Varios factores explican los buenos números del Tenerife de Etxeberría. Además, algunos futbolistas pasan por un momento de forma excepcional que les ha convertido en pieza clave del equipo. El ahora lesionado Juan Villar, Bryan Acosta y su nueva faceta en la primera línea de presión en salida de balón del rival, la variante de Milla en el centro del campo y, quizás, uno de los más destacados: Alberto Jiménez.

El majorero se ha convertido en un todo-terreno para su entrenador. Físicamente muy cerca de su mejor nivel, el de La Oliva pasa por el mejor momento de su carrera.

Incansable en labores defensivas, abarca mucho campo para presionar, robar, e, incluso, conducir, entregar o, como hizo ante el Lorca, meter una asistencia absolutamente genial que hubieran firmado el mejor Xavi o Iniesta. Por si fuera poco, posee un buen disparo a media distancia, que ya le ha valido para hacer grandes goles. Ante los murcianos, incluso, pudo repetir su famoso gol desde el dentro del campo al Oviedo, en 2013, pero la pelota salió lamiendo el larguero.

Con la de ayer, Alberto suma dos asistencias en Liga, curiosamente las dos con Etxeberría en el banquillo, cuando más ha gozado de oportunidades y minutos, siendo indiscutible titular. En Tarragona, sirvió el 1-1 a Villar, mientras que, ante el Lorca, su magistral asistencia a Suso valió para inaugurar el marcador.

El Heliodoro ya se ha rendido a un futbolista que crece a pasos agigantados y que, además, parece haber evolucionado en algunos defectos que ya no aparecen. Su carácter, y su dificultad para medir en situaciones límite, le llevaron a sufrir expulsiones innecesarias en el pasado.

Posiblemente, por estado de forma y proyección, Alberto, ahora mismo, es uno de los mejores mediocentros de la categoría. Es el Mariscal de La Oliva.

Publicidad