La victoria ante el Lorca, unida a los tropiezos de Zaragoza, Lugo, Numancia, Valladolid y Oviedo, propiciaron que el Tenerife se vuelva a meter en la pomada, a falta de diez jornadas para el final de Liga.
Tras la derrota en Soria, la diferencia con respecto al PlayOff se había ido a los 6 puntos, pero, en una jornada donde hasta cinco rivales se dejaron puntos, debido, sobre todo, a duelos directos entre ellos, el Tenerife de Exteberría vuelve a sentirse moderadamente cerca del objetivo mínimo.
El Osasuna, que venció en el Miniestadi, es ahora sexto, con 50 puntos, 4 más que los chicharreros, que, precisamente, disputarán el partido del año en Pamplona, el próximo domingo. Una derrota en El Sadar sería un golpe casi definitivo, toda vez que el sexto clasificado podría irse, incluso, a los 7 puntos de distancia, a falta de 27 por disputar, además de perder el average.
Un empate y, sobre todo, una victoria en tierras pamplonicas, sería un impulso total para meterse, de lleno, en el grupo de aspirantes serios a poder luchar por la promoción de ascenso. Todo o nada en Pamplona.
























