Un mal que parece no tener fin. Los problemas para contar con todos los efectivos de la plantilla ha sido una constante durante los primeros cuatro meses de competición. En primer lugar, la lesión de Ferrán Bassas conllevó la incorporación temporal de Pedro Llompart, que cumplió con su cometido.
Ya sin Markovic en el banquillo, Adin Vrabac hacía las maletas a tierras germanas y se incorporaba la metralleta griega, Kostas Vasileiadis. Su incorporación parecía dar por cerrada la plantilla, pero nada más lejos de la realidad. Las lesiones volvían a cebarse con los tinerfeños con la rotura del ligamento cruzado de Nico Richotti y la posterior aportación fugaz de Josh Akognon.
El escolta nigeriano disputó tan solo dos encuentros y un golpe en Champions le dejará dos meses en el dique seco por una fractura en la rótula de su rodilla derecha. Esto sucedió hace una semana.
Y para colmo, este pasado miércoles, Vasileiadis sufrió una microruptura en el gemelo interno de la pierna izquierda por lo que estará dos semanas de baja. En el mismo encuentro, Rodrigo San Miguel se resintió de una sobrecarga en el isquio derecho y está entre algodones. Asimismo Mike Tobey sufre una fractura en el tabique nasal y lleva varios partidos jugando con una máscara protectora.
Una lista interminable de problemas físicos, que han lastrado el rendimiento del Canarias en algunos encuentros, y que desde algunos sectores se puede achacar al estado parquet del Santiago Martín en algunas lesiones, pero que aún así les mantiene líderes de la Basketball Champions League, séptimos en la Liga ACB y a escasas dos semanas de disputar la Copa del Rey. No hay tiempo para lamentaciones.
























