Vértigo, agresividad, actitud y aptitud. Son los ingredientes del nuevo Tenerife de Joseba Etxeberría, que, al menos en el Heliodoro, parece haber recuperado la intensidad competitiva necesaria para reconvertir a un equipo acomodado, sin alma ni identidad, en un conjunto compacto y con hambre.

Quizás sea por la efervescencia propia del cambio de entrenador, y por el carácter que ha imprimido el mismo a un equipo que, en apenas tres semanas, ha firmado 7 puntos sobre 9 posibles, algo inédito esta campaña.

Y es que, el nuevo técnico ha sabido implicar, muy rápido, a todos sus futbolistas. La muestra más clara es un dato muy llamativo. En tres semanas, Etxeberría ya ha hecho jugar a todos los jugadores de campo disponibles del primer equipo. Exceptuando el portero suplente, Carlos Abad, los canteranos del 'B' y el lesionado Montañés, el resto de profesionales con ficha o rol del primer equipo, han disputado algún minuto ante Córdoba, Alcorcón o Lugo.

Un dato, este, que refleja la capacidad de implicación que tiene el preparador vasco para con sus hombres. Otro elemento que explica la 'fórmula Etxeberría' es la decisión de los descartes en cada convocatoria. En tres semanas, hasta seis futbolistas diferentes se han quedado en la grada por decisión técnica.

En su estreno ante el Córdoba, Juan Carlos Real, Tyronne e Iñaki fueron los descartados. En Alcorcón le tocó el turno a Vitolo y a Suso, mientras que, frente al Lugo, fueron Casadesús y Juan Carlos Real, este último el único que ha repetido en la grada con el nuevo entrenador.

Con todo, podría decirse que esta novedosa fórmula, en la que todos pueden jugar, y, a la vez, quedarse fuera, ha revolucionado un vestuario que, con Martí, se había instalado en la conformidad. El gallo de Lizardi ha revolucionado el corral.

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