Una vieja costumbre vuelve a rondar el camino del CD Tenerife en la temporada 2017/2018. Cuando parecía que las históricas dificultades de los blanquiazules para ganar fuera de casa habían desaparecido, a tenor del buen rendimiento a domicilio que dio el equipo de Martí la pasada temporada, y en su primer año, los fantasmas a domicilio han regresado.

Con la excepción de los años en los que logró el ascenso a Primera, los resultados del Tenerife en La Península siempre han sido bastante deficientes. En ocasiones, incluso, solo se firmó un triunfo lejos de la isla en toda una temporada.

Pero, desde la llegada de José Luis Martí, esa situación parecía haber cambiado. En su primera temporada, tras llegar en noviembre, el rendimiento del equipo, en feudo contrario, mejoró ostensiblemente. Triunfos en Albacete, Ponferrada, Miranda de Ebro o Leganés, así lo atestiguaron.

El año pasado, más de lo mismo. Zaragoza, Alcorcón, Cádiz, Mallorca, Lugo o Almería vieron ganar al Tenerife, que acabó estando entre los equipos con mejores registros a domicilio.

Sin embargo, esta temporada, la mediocre trayectoria de un equipo llamado a mucho más, ha hecho que, llegados al ecuador de la temporada, sólo el Barça B haya hincado la rodilla en su casa ante los tinerfeños. Y fue hace más de 130 días. Concretamente, serán 133 cuando, este domingo, los de Martí se enfrenten al Albacete en el Carlos Belmonte.

Desde el 28 de agosto, que también fue la última vez que los chicharreros enlazaron dos triunfos consecutivos, el cuadro isleño no gana fuera. Demasiado para un teórico aspirante al ascenso.

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