El botín que se lleva el Tenerife a Getafe podría haber sido mayor, si el árbitro del encuentro, el cántabro Arias López, hubiera visto el absurdo y claro penalti que cometió el central Juan Cala, sobre Amath, en el primer minuto de partido.

El senegalés dejó botar un balón dentro del área, le ganó la posición al defensor getafense, y fue agarrado antes de caer. El colegiado no pitó nada. En la imagen se observa, claramente, como existe el contacto para desequilibrar al pichichi blanquiazul:

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