Benito Joanet fue entrenador del CD Tenerife y fue uno de los artífices del ascenso en el 89. Sin embargo, no era la primera vez que subía de categoría y ponía rumbo a la Primera División. Y es que con quien también lo hizo fue con el Cádiz CF cuatro años antes. Se convirtió en el héroe inesperado de ambas ciudades en la década de los ochenta y, a día de hoy, a sus 81 años y residiendo en Alicante, aún recuerda sus hazañas con ambas entidades y vivirá de una manera muy especial el duelo de este jueves.
Contaba Joanet en una entrevista exclusiva en Radio Marca Tenerife que “cuando íbamos a jugar el partido del ascenso frente al Betis –fue el de ida aquel 28 de junio de 1989- viví un espíritu en la plantilla fabulosa, y eso que hubo que dejar la concentración porque fue una víspera un tanto complicada”, recordó.
Sin embargo, “solíamos concentrarnos en el Hotel Maritim y, de camino al Estadio, poníamos en la guagua la música de Los Sabandeños”, añadió. “Yo me emocionaba y eso que no sy canario. Teníamos una plantilla que era espectacular y fue el espíritu canario el que hizo ascender al equipo”.
Tras conseguir el ascenso en tierras sevillanas, “la gente fue a recibirnos al aeropuerto de manera tremenda. Se formó una cola en torno a nosotros hasta que llegamos a la ciudad que lo recuerdo con una emoción enorme. Es una satisfacción revivirlo muchas veces”, manifestó.
Sin embargo, se trató de un año muy especial. Y eso que Joanet había llegado a la isla a mediados de la temporada anterior. Cogió al equipo en una situación complicada y, un año después, lo devolvió a Primera División. Pues bien, aún a día de hoy, Benito no se olvida de “David Amaral como capitán, que tenía una sobriedad y un saber estar maravilloso y sabía cómo dirigir al grupo”. Igualmente, “Toño, Chano, Rommel, Quique Medina, Quique Martín y muchos otros jugadores de los que no me quiero olvidar porque fue una temporada preciosa”. De hecho, “a mí Toño me decía que yo era como su padre”, relató.
Aquel 4-0 ante el Real Betis aún persiste en la retina de muchos aficionados. Los dos goles de Rommel Fernández, el de El Ghareff y aquel tanto de Julio García en propia puerta le dieron al Tenerife la tranquilidad de volar a Sevilla para rubricar la promoción. Joanet se acuerda de que “cuando faltaba por jugar el partido de vuelta, no podía salir del campo porque la gente me agarraba y me decía cosas. Ese 4-0 fue por bemoles”.
Y, precisamente, esas 'narices' se encargaron de ponerlas hombres muy relevantes en la historia blanquiazul. Aquel once que formó con Belza, Isidro García, Herrero, Quique Medina, Lema, El Ghareff, Guina, Luis Delgado, Víctor, Rommel Fernández y Husillos, y que tan bien escoltaron Toño y Perico Medina marcó un antes y un después en el club. Y Benito Joanet fue el gran artífice de todo ello.
























