Con el fichaje de Iker Undabarrena, el Tenerife refuerza un mediocentro que continúa en plena renovación. Junto a la llegada de Milla, en enero, y unida a la salida de Vitolo, la medular del equipo de Etxeberría queda completa, salvo sorpresa mayúscula, para la campaña 2018/2019.

Con todo, una vez se haga oficial la contratación del jugador criado en Lezama, el centro del campo quedará conformado por Aitor Sanz, Alberto Jiménez, Luis Milla e Iker Undabarrena.

Es decir, que, si tenemos en cuenta las cualidades de cada uno de los cuatro, Etxeberría tendrá variantes suficientes para satisfacer casi cualquier necesidad.

Además, se trata de cuatro hombres de recorrido y polivalencia. A las prestaciones ya conocidas de Aitor y Alberto, con dotes para la recuperación y conducción del balón, hay que unirles las que ha ido mostrando Milla desde Febrero. Quizás, el jugador de corte más parecido a Undabarrena.

Eso sí, el vasco destaca por una capacidad para adaptarse a cualquier posición de la parcela ancha del terreno de juego. A sus 23 años, y tras haber superado dos graves lesiones de rodilla, puede ocupar un rol más que solvente como pivote defensivo, y, además, y, siendo esta, quizás, su demarcación más natural, jugar un poco más adelantado para generar el fútbol necesario de cara a darle fluidez el juego del equipo.

Cuenta con una buena visión de juego y un porcentaje de pases muy elevado, tal y como se comprobó en la temporada 2015/2016, su única experiencia, hasta el momento, en la categoría de plata del fútbol español.

Es decir, que hablamos de un hombre que puede combinarse, perfectamente, con cualquiera de sus compañeros en el centro del campo tinerfeñista.

Hasta que las dos lesiones de ligamento cortaran su progresión, Undabarrena estaba considerado como una de las joyas de la inagotable cantera de Lezama. Fue internacional con España en categorías inferiores, y estaba llamado a liderar el centro del campo del primer equipo bilbaíno en el futuro.

Sin embargo, este año, y a pesar de ser indiscutible en el filial, esa lesión de rodilla -la segunda de su corta cerrar-, hizo que se perdiera seis meses de temporada. No llegó a un acuerdo con el Athletic para renovar su contrato, y, ahí, apareció Etxeberría, quién conocía perfectamente al futbolista.

Tras descartar varias ofertas de segunda, coincidir con el ex jugador y entrenador blanquiazul ha sido clave para ayudar a decidirse por la oferta chicharrera.

Publicidad