Las oportunidades desaprovechadas pueden salirle muy caras al Tenerife. El gol que faltó en Getafe, hace un año, y la mala gestión de los enormes recursos económicos de los que dispuso el cuarto mayor presupuesto de la categoría en la campaña que recién terminó, han hecho que los blanquiazules tengan que batirse el cobre, a partir de agosto, en una de las 'Segundas' más intimidatorias del presente siglo. Dieciocho de los veintidós equipos que la conformarán ya saben lo que es pisar la mejor Liga del mundo.
Tras unos años en los que Éibar, Leganés, Huesca o Girona se aprovecharon de las circunstancias para lograr sus históricos ascensos a Primera, en una competición en la que, salvo contadas excepciones, no habían grandes nombres en la división de plata, el Tenerife se encontrará, ahora, una Liga repleta de cocos.
Los más glamurosos, sin duda, los tres descendidos. Málaga, Deportivo y Las Palmas son los más temidos por historia (acumulan 38, 46 y 34 temporadas en Primera, respectivamente) por nombre y por presupuesto, toda vez que, además del poderío que se les presupone, los tres recibirán, como mínimo, más de 9 millones de euros, cada uno, en concepto de fondo de ayuda por descenso, activado desde 2016 para los equipos de bajan de Primera a Segunda.
A partir de ahí, están los candidatos que se quedaron por el camino en la 2017/2018. Equipos como Zaragoza, Sporting, Oviedo, Granada, Cádiz y Osasuna volverán a apostar fuerte por estar arriba. Después, la siempre incómoda clase media, formada por robustos y sólidos equipos que, además, no descartan ser los invitados a la mesa de los ricos: Lugo, Numancia, Alcorcón o Reus, entre otros que no querrán pasar los problemas del año pasado, como Córdoba, Nástic o Almería, aúnan las características habituales de una Segunda muy dura.
Por último, conviene no olvidar a históricos recién ascendidos que no se deberían menospreciar por su pasado más reciente. Elche y Mallorca siempre están obligados a hacer honor a su historia e ingente masa social. Extremadura y Majadahonda serán, quizás, las mayores incógnitas de una Liga en la que el Tenerife competirá ante históricos transatlánticos.
Los trenes que se le escaparon a los chicharreros puede que no vuelvan. Aquellos trenes los cogieron humildes clubes que, con poco, hicieron mucho. Ahora, aquella Segunda División de saldo ya es cosa del pasado.
























