Mucho han cambiado las cosas desde el aterrizaje de Etxeberría en el Tenerife. Dos meses después, el equipo ha cosechado 19 de los 24 puntos en juego y ha pasado de estar a un punto del descenso a encontrarse a solo 3 de la zona de promoción.

Con el vasco las cosas son diferentes. Las sesiones de trabajo son más largas, se hacen desayunos de equipo los días de trabajo y la meritocracia está por encima del talento o de la confianza en determinados jugadores. El de Elgóibar no regala minutos y todas las semanas hay sorpresas en el once.

Tanto es así, que ya sea por decisión técnica, sanciones, o problemas musculares, solo dos futbolistas de la plantilla lo han jugado todo con el nuevo entrenador.

Dani Hernández y Lucas Aveldaño son, a día de hoy, los intocables de Etxeberría. Ambos han jugado los más de 730 minutos que ha durado, hasta la fecha la 'era Etxeberría'.

Dani no estaba siendo capaz de encontrar su mejor versión esta temporada. Los problemas defensivos del equipo sumados a algunos errores individuales le llegaron incluso a relegar al banquillo en favor de Carlos y, sin embargo, Etxeberría ha apostado fuerte por él desde el primer día. El hispanovenezolando ha recuperado la confianza y con ello su mejor nivale, lleva dos jornadas consecutivas dejando la portería a cero y su puesto en el once ha pasado a ser incuestionable.

El caso de Aveldaño, no obstante, es todavía más meritorio. El argentino llegó a la Isla en verano y partía en clara desventaja frente a Jorge y Carlos Ruiz. Empezó siendo suplente e intentó aprovechar sus momentos. Con Martí combinó tramos de titularidades y suplencias pero con Etxebe es un fijo. Lo juega todo y, a pesar de que en la comparación con Ruiz y Jorge tiene mayores dificultades en la salida de balón, está ofreciendo una impecable seguridad defensiva.

Lamentablemente para su preparador, el ex de Belgrano se encuentra apercibido y se tendrá que perder un partido en cuanto vea la próxima cartulina amarilla.

Sin embargo, y curiosamente, Aveldaño no ha visto ni una sola cartulina amarilla desde que Etxeberría llegó al banquillo. La última, de hecho, la vio en la jornada 25 en la derrota por 2-1 frente al Granada. Aquel traspié acabó precipitando la destitución de José Luis Martí.

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