El pasado 3 de febrero, tras la derrota en Granada, el Tenerife tocó fondo. Con 30 puntos, sin identidad de juego, sin alma ni carácter, y a un solo punto del descenso, nadie daba nada por las opciones de cumplir el objetivo inicialmente marcado.

Sin embargo, en la vida, y en el fútbol, todo cambia en muy poco tiempo. Que se lo digan al aficionado del Tenerife, que ha visto una metamorfosis brutal de los suyos en poco más de un mes. Más allá del evidente cambio de imagen sufrido por los chicharreros, la clasificación y los números no mienten.

Si el 3 de febrero, el Tenerife miraba hacia abajo temiendo la cercana sombra del descenso, que estaba a un solo punto, ganando al Oviedo todo puede cambiar, de aquí a junio.

Nadie podía pensar que, en solo 36 días, los blanquiazules tenían la posibilidad de dormir a 3 puntos del PlayOff de ascenso a Primera. Y eso pasará si el Real Oviedo cae, esta noche, en el Heliodoro, que será una olla a presión para volver a creer en que el ascenso es posible.

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