El Real Unión de Tenerife afronta la jornada decisiva con el ascenso directo al alcance de la mano. El conjunto dirigido por Robert Hernández depende de sí mismo para lograr el objetivo en casa, en un partido marcado por la presión ambiental, el respeto al rival y la madurez competitiva de un equipo que no pierde desde noviembre.
La presión de tener el ascenso cerca: “Lo tenemos, pero hay que jugarlo. A este partido hay que añadirle la presión extra de que todo el mundo dice que lo tenemos hecho. Este grupo ha demostrado que cualquiera puede ganar a cualquiera y hay que saber gestionar esa situación”.
Un equipo mentalizado y con respeto al rival: “Esta semana he visto a las chicas muy mentalizadas. Me he quedado tranquilo por el respeto tan grande que tienen al rival. Es un equipo joven, atrevido, que no tiene miedo a proponer y que nos va a poner las cosas difíciles”.
La exigencia sobre el rendimiento del equipo: “Estamos hablando de un equipo que viaja a península cada dos semanas, que no tiene uno de los diez mejores presupuestos y que no pierde desde noviembre. Solo el FC Barcelona ha perdido menos partidos en este tiempo. Poner en duda a este equipo es pasarse de exigencia”.
La evolución del equipo durante la temporada: “Siempre hemos tenido claro el camino. Somos un equipo que defiende alto, que va a por los partidos y que no espera el error del rival. Eso genera riesgos, pero también nos permite crear muchas ocasiones. A veces se gana y otras no, pero la identidad siempre ha sido la misma”.
El peligro de confiarse ante el colista: “Es un rival que tenemos muy estudiado. Va a intentar quitarnos la pelota y hacernos sentir incómodas. Es verdad que tiene pocos puntos, pero eso no significa que sea un partido fácil. En esta categoría nadie regala nada”.
El crecimiento gracias al factor campo: “Es la primera vez en tres temporadas que tenemos mejores números en casa que fuera. Entrenar y competir en el mismo campo nos ha dado un salto de calidad terrible. Es un factor determinante”.
La importancia del momento y la oportunidad: “Firmábamos en agosto llegar a la última jornada dependiendo de nosotras mismas. El equipo ha crecido mucho y ahora tenemos la oportunidad de conseguirlo en casa, con nuestra gente”.
La base del proyecto y el futuro: “Tenemos una base muy buena dentro del club. No hace falta hacer grandes cambios, sino pequeños retoques. Este equipo tiene talento y está preparado para competir en una categoría superior sin miedo”.
El Real Unión se juega todo en noventa minutos, con el ascenso al alcance y la obligación de mantener la calma en el momento más decisivo de la temporada.























