En un mal partido, sobre todo en la faceta ofensiva, el CB La Laguna Tenerife cayó derrotado en el segundo partido de la serie de cuartos de final de la Champions League de baloncesto. Los de Vidorreta, negados en el tiro exterior, protagonizaron un atisbo de remontada, en la recta final del choque de Estambul, pero Galatasaray mantuvo, con poco brillo, la capacidad para defender una renta mínima que fuerza el desempate que decidirá, la próxima semana, y en el Santiago Martín, si turcos o tinerfeños están en la Final Four de Badalona.
No empezó bien el duelo el cuadro insular, que, durante toda la primera parte tuvo serios problemas para anotar, como muestra el pírrico 36% en tiros de campo que firmaron los de Vidorreta, especialmente atorados en el lanzamiento exterior. Al parcial de 11-2 para los turcos, que, de la mano de Robinson, firmaron un inicio lo suficientemente potente para dejar claro que la eliminatoria se iba a vender muy cara, respondieron los visitantes para sacar un 0-11, con Huertas en su papel habitual de líder aurinegro.
Tras la igualdad del primer cuarto (14-13), los tinerfeños disfrutaron de unos minutos de ventaja, gracias a la inspiración de Jaime Fernández (18-22 a falta de siete para el descanso), pero los otomanos respondieron a pesar de estar enfrascados en un duelo de imprecisiones ofensivas, lo que llevó al choque a un desangelado 30-27 al descanso.
Palmer respondió, con dos triples, el espejismo de Abromaitis (+3) al inicio de la tercera manga, donde la tónica siguió siendo la misma, con los de amarillo demostrando una desconocida incapacidad ofensiva, lo que, con poco, aprovecharon los locales para sacar un +6 que, visto lo visto, parecía un mundo (38-32 a seis minutos para el final del tercer período).
Y es que Galatasaray maquillaba su 8 de 20 en tiros de dos con un 6 de 11 en triples que, básicamente, era lo que diferenciaba a ambas escuadras. La clara muestra de la pájara visitante fue el grosero error de Guerra, en un mate que erró el grancanario sin oposición, o el ya tradicional tiro en suspensión de Huertas que tampoco entró. Por si fuera poco, Patty Mills estaba firmando sus peores diez minutos como jugador canarista, con dos puntos en su haber, muy lejos de los 9 de Abromaitis o los 7 de Jaime y Marce, que eran los que mantenían en partido a los nuestros.
Un 3+1 de Meeks llevó al límite a los de Vidorreta, que, a trece minutos del final del partido, ya volvían a caer por la mayor desventaja del partido en su contra (45-36). Shermadini, muy mermado por sus problemas físicos, apareció a tiempo para maquillar un partido nefasto de cara a canasta contraria y mantener con opciones a los suyos a falta de diez minutos (47-40).
Dos técnicas en apenas unos segundos, la primera de Ellis y la segunda del entrenador de los turcos, Gianmarco Pozzeco, le dio la opción de tomar oxígeno a unos tinerfeños que ni con esas lograron reducir distancias de forma significativa al inicio de la última manga. Apenas dos libres de Huertas sacó de rédito el equipo insular, que vio como otro triple de White puso a ocho a los de Estambul (52-44).
Clara muestra de la inoperancia tinerfeña fueron los dos 'gorros' que metió Yasar a Huertas y Mills, a menos de cinco minutos del final, y con pocos problemas para Galatasaray, que mantenía una solvente renta de diez puntos (61-51).
Pero, milagrosamente, Patty Mills anotó su primer triple (1/6) y puso a cinco a los laguneros, una distancia que parecía una bendición teniendo en cuenta el mal partido que estaba completando el Canarias en Turquía. Y, a menos de tres para el final, Mills, completamente inédito en el partido, volvió a aparecer para robar un balón que puso tres abajo a los suyos (61-58), lo que obligó a pararlo a un nervioso Pozzeco, que ya no lo veía tan claro.
Al triple de Meeks, el mejor de los turcos, respondió de nuevo el australiano Mills, con cuatro puntos consecutivos que elevaron la tensión en un pabellón en el que se contenía la respiración, más aún cuando, tras un rebote de Huertas, a un minuto del final, Scrubb tuvo un triple liberado para darle la vuelta al choque, pero el canadiense erró un tiro imperdonable y no hubo tiempo para más.























