El nombre de Dani Fernández empieza a resonar con fuerza entre la afición del CD Tenerife. Y no es para menos. Ayer, en el encuentro frente al Club Polideportivo Cacereño, el joven de 18 años volvió a demostrar que su talento no entiende de minutos… sino de oportunidades.
¿Por qué Dani Fernández no ha tenido más protagonismo esta temporada? Esa es la pregunta que muchos se hacen tras su actuación más reciente.
El canterano blanquiazul disputó únicamente la segunda mitad del encuentro, pero le bastaron 45 minutos para cambiar por completo la cara del equipo. Desde su entrada, el Tenerife ganó verticalidad, desborde y frescura en ataque.
De sus botas nacieron las jugadas más peligrosas, generando constante inquietud en la defensa rival y aportando una chispa que hasta ese momento parecía ausente.
No es la primera vez que ocurre. Cada aparición de Dani Fernández deja detalles de futbolista diferente: velocidad, personalidad y una sorprendente madurez pese a su juventud. Sin embargo, su participación esta temporada se limita a apenas 9 partidos y 305 minutos, una cifra que contrasta con el impacto que tiene sobre el terreno de juego.
La gestión de sus minutos por parte del técnico Álvaro Cervera vuelve a estar en el foco. En un equipo que en muchos tramos del curso ha adolecido de creatividad ofensiva, la escasa presencia de una de sus mayores promesas resulta, cuanto menos, difícil de entender para buena parte de la grada.
¿Se trata de una cuestión de progresión, de físico o simplemente de confianza? Lo cierto es que, cada vez que Dani Fernández pisa el césped, responde con fútbol y desparpajo. Y eso alimenta aún más el debate.
El Tenerife tiene en casa a un talento que ilusiona, que marca diferencias y que pide paso a gritos. La incógnita ahora no es si está preparado… sino cuánto tiempo más seguirá esperando su oportunidad.























